Concurso de acreedores

Cuando las empresas son incapaces de satisfacer sus deudas por sí mismas, la Ley contempla una figura a la que es posible acogerse evitando males mayores para el empresario: el concurso de acreedores.

Inicialmente los concursos de acreedores nacen exclusivamente para empresas en bancarrota, aunque hoy en día se han extendido a particulares y autónomos con la conocida Ley de Segunda Oportunidad.

Antes de esta medida social, las personas físicas arrastraban las deudas a perpetuidad.

Sin embargo, algo que desconoce la mayoría es que el concurso de acreedores es una obligación, y que no basta con dar de baja a la empresa en Hacienda ¡Si hay deudas el administrador debe instar el concurso de acreedores!

¿Qué es un concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es un procedimiento judicial ideado para que las empresas en situación de insolvencia hagan frente a las deudas que mantienen con sus proveedores, o al menos puedan hacer frente a la mayor parte de ellas.

Es una herramienta legal regulada en la Ley Concursal de 2003 inicialmente, que con posterioridad ha sido modificada en varias ocasiones.

Las más recientes:

  1. El Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal.
  2. La Ley 16/2022, de 5 de septiembre de reforma del texto refundido de la Ley Concursal. Que ha introducido un nuevo procedimiento para microempresas, en vigor desde el 1 de enero de 2023.

El concurso de acreedores es una obligación legal de los empresarios en situación de insolvencia, que de no llevarse a cabo podría derivar en responsabilidades con Hacienda, Seguridad Social y proveedores.

¿Para qué sirve el concurso de acreedores?

El concurso de acreedores busca el acuerdo entre deudor y acreedores, acordando quitas o esperas a través de un proceso judicial. Con ello se intenta proporcionar alternativas de pago para evitar que los bienes de la empresa sean vendidos para pagar la deuda.

Idealmente, uno de los objetivos del concurso de acreedores es velar por la continuidad del negocio y evitar su quiebra.

En la práctica, el concurso de acreedores se utiliza para cerrar empresas de forma ordenada, intentando que el deudor haga frente al mayor número de deudas, respetando la igualdad entre los acreedores.

Cuando no existen bienes a nombre de la empresa se produce el “Concurso Express”. Una modalidad ágil y cómoda que, generalmente, tan sólo dura un par de meses.

¿Cómo funciona el concurso de acreedores?

Ya sabemos el objetivo del concurso de acreedores, pero ¿cómo se declara el concurso de acreedores?

Te contamos los pasos a seguir para tramitar el concurso de acreedores:

1. Recopilar la documentación

Cómo cualquier proceso judicial, para solicitar el concurso se debe aportar una serie de documentos exigidos por la Ley. Esta documentación sirve para acreditar la situación económica y financiera de la empresa en el Juzgado.

2. Solicitud del concurso

Se realiza la solicitud de la declaración de concurso de acreedores a través de la demanda presentada por el administrador de la empresa ante el Juzgado de lo Mercantil correspondiente.

3. Declaración del concurso

Una vez recibida la demanda, el Juzgado dictará auto de declaración de concurso, aprobando su tramitación o no, tras revisar si se cumplen los requisitos legales.

Seguidamente, el Juez nombrará a un administrador concursal, que realizará un análisis de la situación global de la empresa, emitirá un informe y clasificará las deudas para marcar el orden de cobro.

4. Intento de acuerdo

No siempre se da, pero existe la posibilidad de que el deudor llegue a un acuerdo con los acreedores. En función de si hay acuerdo o no, podrá conservar sus bienes y continuar con su actividad empresarial o no.

5. Liquidación de los bienes

Cuando no sea imposible mantener la actividad de la empresa, el administrador concursal podrá solicitar la liquidación de los bienes en cualquier momento, siempre teniendo como objetivo pagar la mayor parte de la deuda posible,

6. Calificación

Finalmente, en función de si se detecta o no que ha habido dolo o culpa grave el concurso será calificado como “concurso culpable” o “concurso fortuito” respectivamente.

¿Cuándo hay que declarar el concurso de acreedores?

Es obligación del administrador de la empresa solicitar un concurso de acreedores cuando el negocio entre en situación de insolvencia.

Esa insolvencia se presume cuando el deudor no se encuentra al corriente de pago de sus obligaciones contractuales o con Hacienda o Seguridad Social, o cuando existan embargos que afecten a su patrimonio.

Una vez recibida la demanda, el Juzgado podrá estimar o desestimar el concurso. Si existen defectos procesales podrá dar un plazo de 5 días para su subsanación. Podrá además acordar medidas cautelares para evitar movimientos patrimoniales del deudor.

¿Qué pasa si no se solicita el concurso de acreedores?

De no hacerlo, el concurso puede ser declarado culpable. Es decir, que el Juez puede apreciar dolo o negligencia por parte del empresario.

Consecuencia de esto es que si se derivan las deudas de la empresa, los administradores, no podrán acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad hasta pasados 10 años. Esta es una de las novedades tras la modificación de la Ley, que busca castigar a aquellos que no cumplen con su obligación o que actúan de mala fe.

Sin duda, esta es una de las consecuencias más graves que deben de afrontarse, pero no son las únicas consecuencias.

¿Quién puede declararse en concurso de acreedores?

Deben declararse en concurso de acreedores aquellas empresas que no puedan atender sus obligaciones de pago o prevean que no podrán hacerlo a corto plazo.

Si te encuentras en esta situación y quieres saber cómo declararse insolvente, aquí tienes un artículo que lo explica.

¿Quién puede solicitar un concurso de acreedores?

El concurso de acreedores puede ser solicitado por la propia empresa o convocado por alguno de los acreedores.

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Tipos de concurso de acreedores en función del solicitante

Según quién solicite el concurso de acreedores tenemos dos tipos de concurso, el concurso voluntario y el necesario.

Concurso voluntario

Se considerará concurso de acreedores voluntario cuando sea el propio deudor quien solicite entrar en concurso de acreedores ante la imposibilidad de pagar las deudas de su empresa. Además, una vez iniciado el concurso, se paralizan las reclamaciones judiciales de deuda por parte de los acreedores, es decir, se paralizan los embargos.

El concurso voluntario tiene dos finalidades posibles:

  • Llegar a un acuerdo con los acreedores para continuar con la actividad empresarial.
  • La liquidación de los bienes y la disolución de la empresa.

Dicha solicitud debe realizarse dentro de los 2 meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido el estado de insolvencia actual o inminente.

  • Insolvencia actual: cuando el deudor ya no pueda hacer frente a las deudas.
  • Insolvencia inminente: cuando prevea que no podrá hacer frente a sus deudas en un futuro cercano.

En el concurso voluntario el solicitante deberá presentar una serie de documentos exigidos en la Ley, como la memoria de la historia económica y jurídica del deudor.

Además, tendrá que facilitar un inventario de los bienes y derechos que integren su patrimonio, o la relación de sus acreedores, entre otros.

La solicitud irá firmada por procurador y por abogado.

Concurso necesario o forzoso

Por el contrario, será concurso de acreedores necesario cuando sea solicitado por alguno de los acreedores.

En este caso, la insolvencia siempre será actual. Es decir, las deudas ya deben existir.

El acreedor deberá expresar en la solicitud del concurso el origen, la naturaleza y el importe de la deuda, las fechas de adquisición y vencimiento, así como la situación actual de la deuda.

La solicitud se deberá presentar a los 2 meses desde el momento en que se conoce la insolvencia. Momento en que vence el plazo para el concurso voluntario.

Asimismo, NO hay final de plazo para presentar el concurso necesario.

En el concurso necesario el administrador concursal sustituye al administrador de la empresa en sus funciones de gestión. O lo que es lo mismo, pasa a dirigir la empresa.

Además, los acreedores que instan el concurso, logran que hasta un 50% de su crédito tenga la consideración de crédito privilegiado, es decir, que tendrá preferencia a la hora del cobro de la deuda.

Esto funciona así para incentivar a los acreedores a iniciar el proceso concursal.

A quien no beneficia en absoluto es al deudor, ya que si el administrador de la empresa no cumple con su obligación de iniciar el concurso, hay más posibilidades de que el concurso sea considerado culpable. Aunque un concurso necesario no implica automáticamente la declaración de culpabilidad.

El deudor podrá presentar oposición al concurso necesario.

Tipos de concurso de acreedores según la Ley Concursal

Atendiendo a las circunstancias concretas de la empresa, la Ley Concursal distingue entre dos tipos de concursos:

Concurso Express

Es la modalidad más frecuente en las PYMES. Para que se pueda tramitar se deben dar una serie de requisitos o condiciones:

  • Que la empresa no tenga bienes a su nombre o que los que tenga carezcan de valor.
  • Que no se aprecien indicios de culpabilidad.
  • Que no sean previsibles acciones de reintegración de la masa, es decir, que no se solicite la devolución de bienes o derechos que salieron del patrimonio de la empresa cuando ya estaba en situación de insolvencia (2 años antes).
  • Que la empresa no tenga trabajadores.

Una vez comprobado que se reúnen los requisitos, el Juez aprobará y concluirá el concurso en el mismo Auto.

Tramitar un concurso express es un proceso sencillo y muy breve (apenas unos meses), por lo que no hay necesidad de nombrar un administrador concursal.

Concurso Ordinario

Cuando se produce el concurso ordinario, el concurso de acreedores se divide en diferentes fases, como te explicamos en este artículo.

A modo de resumen:

  • Fase de actos previos: Se recopila la documentación necesaria para la elaboración de la demanda.
  • Fase Común: Se presenta la demanda ante el Juzgado que dictará auto de declaración de concurso. Se nombrará administrador concursal y se clasificarán las deudas.
  • Fase de Convenio: El deudor quiere mantener la actividad profesional, por lo que se negocian quitas y esperas que deberán aprobarse por los acreedores. El acuerdo deberá ser aprobado por los acreedores y respetado por el deudor.
  • Fase de liquidación: Durante la que se produce la venta en pública subasta de los bienes de la empresa para pagar a los acreedores, y se establece el orden para el cobro de las deudas.
  • Fase de calificación: Cuando el Juez determina si el comportamiento del administrador y/o de la dirección de la empresa ha provocado o agravado la situación de insolvencia o no, declarando el concurso culpable o concurso fortuito.

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¿Qué pasa si el concurso es declarado fortuito?

En el concurso fortuito no habrán consecuencias personales para los administradores, ya que las causas son totalmente ajenas a la gestión de la empresa (por ejemplo la crisis del Coronavirus), el negocio NO podrá salir adelante porque ante esta situación la sociedad se disuelve, y se cancela la deuda.

Sin embargo, si el concurso es declarado culpable, el administrador y la directiva de la empresa pueden sufrir graves consecuencias.

Consecuencias de un concurso culpable

Si tras la calificación el concurso es declarado culpable, los responsables de la empresa tendrán que asumir las siguientes consecuencias:

  • Si la liquidación de los bienes de la empresa no llega para satisfacer el total de la deuda, el Juez podrá exigir el pago de las deudas al administrador y otros directivos de la empresa.
  • No se podrán acoger a la Ley de la Segunda Oportunidad hasta que no hayan pasado 10 años desde la derivación de la deuda.
  • Serán inhabilitados para administrar bienes o representar a personas.
  • Si la empresa tuviera deudas a su favor, perderán el derecho a cobrar.
  • Tendrán la obligación de devolver aquellos bienes o derechos que hayan adquirido de manera indebida.
  • Deberán de pagar una indemnización por los daños y perjuicios causados.
  • Pueden ser objeto de responsabilidad civil y penal.

¿Quién es el primero en cobrar en un concurso de acreedores?

Como hemos mencionado, el administrador tiene la facultad de clasificar los créditos, dependiendo de su origen, al principio del concurso.

La Ley reconoce tres tipos de créditos:

Créditos privilegiados

Este tipo de crédito tiene preferencia sobre todos los demás. Podría decirse que son los créditos más importantes ya que son los primeros que deben pagarse. Es decir, se pagarán antes que los créditos ordinarios o subordinados.

No obstante, no tendrán calificación de crédito privilegiado los intereses generados por el impago de estas deudas. Solamente la cuantía principal.

Dentro de los créditos privilegiados existe otra clasificación:

1. Créditos privilegiados especiales

Son aquellos que están vinculados a un bien que se podrá liquidar para pagar la deuda. Por ejemplo, una hipoteca o una financiación de un vehículo.

2. Créditos privilegiados generales

Son aquellos que están no vinculados a ningún bien. Tendrán esta consideración las deudas con Hacienda, Seguridad Social, Ayuntamientos, salarios de los trabajadores (con excepciones), entre otros.

Créditos contra la masa

Son aquellos que se generan durante el proceso concursal. Como por ejemplo, los honorarios de los profesionales necesarios, como abogado y procurador, así como la retribución del administrador concursal. También entrarán los salarios de los trabajadores, aunque solo aquellos generados durante el proceso del concurso o los 30 días anteriores al mismo.

Tienen un carácter prioritario. Se pagarán con los bienes que no estén vinculados con créditos privilegiados especiales, es decir, las viviendas hipotecadas o vehículos financiados cuya venta se destinará a pagar dichos créditos.

Créditos ordinarios

Tienen un rango intermedio entre los privilegiados y los subordinados.

La mayoría de los créditos entran en esta categoría. No están vinculados a ningún bien. Por ejemplo, serán los préstamos personales, tarjetas de crédito, deuda con proveedores, empresas de agua, luz, electricidad…

Serán abonados después de haber pagado los créditos privilegiados; especiales y generales y los créditos masa.

Créditos subordinados

Son los que menos preferencia de pago tienen, y por tanto los últimos en cobrar.

Entran dentro de esta categoría los intereses de demora o recargos generados por el impago de las deudas, las deudas por multas o sanciones, las derivadas por contratos con obligaciones recíprocas…

Por tanto, si se llega a la fase de liquidación del patrimonio, las deudas se pagarán por orden en función de su clasificación, que por regla general y salvo excepciones, este será el orden de cobro para las deudas:

  1. Los créditos privilegiados especiales cobran en primer lugar.
  2. En segundo lugar se pagan los créditos contra la masa.
  3. Los créditos privilegiados generales son los terceros en cobrar.
  4. Los créditos ordinarios se pagan en 4º lugar.
  5. Por último, créditos subordinados cobrarán al final.

¿Cuánto tiempo dura un concurso de acreedores?

La duración del concurso de acreedores depende de muchos factores. Si se trata de un concurso exprés, es decir, si la empresa no tiene bienes ni trabajadores, el plazo es muy reducido. Aunque cada Juzgado es diferente, lo normal es que no dure más de tres meses.

Por otro lado, si estamos ante un concurso ordinario, el plazo se alarga. Es difícil concretar pero durará más de 1 año.

¿Quién paga el concurso de acreedores?

El deudor deberá de hacer frente a los gastos.

No obstante, si la empresa tiene bienes se pondrán satisfacer los honorarios del abogado y procurador con la cuantía que se obtenga con la venta de los mismos, siempre que no estén financiados o hipotecados. Estos gastos se consideran créditos contra la masa.

¿Qué pasa después de un concurso de acreedores?

Dependiendo de la solución alcanzada, tras el concurso de acreedores se pueden dar diversos escenarios:

Se ha alcanzado un acuerdo

Los acreedores habrán aceptado la renegociación de las condiciones de pago, es decir, quitas o esperas. El deudor se compromete a respetar el acuerdo mientras continúa con la  actividad profesional.

Si el deudor no cumple con lo acordado, los acreedores podrán solicitar la apertura de la fase de liquidación.

Insuficiencia de la masa activa

Es lo que se conoce como concurso exprés, en el que las deudas serán canceladas tras verificarse la falta de patrimonio.

Liquidación de la masa activa

Si existe patrimonio y no se ha llegado a un acuerdo con los acreedores se venderán los bienes de la empresa. Se pagará a los acreedores en función de la clasificación. Si queda deuda pendiente de cancelar tras la liquidación de bienes, se cancelará.

Solamente en el primero de los escenarios la empresa sobrevive. Generalmente, tras el concurso de acreedores la empresa se extingue.

Antes de ello, se deberá cancelar su inscripción de los registros públicos. En algunos casos lo realiza de oficio el Juzgado, mientras que en otros, lo tiene que asumir el deudor.

Preguntas frecuentes el concurso de acreedores – FAQs

¿Qué pasa si la gestoría no me facilita la documentación?

En muchas ocasiones, nuestros clientes han tenido dificultades para conseguir la documentación necesaria para iniciar el proceso, ya que la gestoría la retenía por falta de pago de sus honorarios. Pero esta documentación pertenece legalmente al cliente y es fundamental a la hora de presentar el concurso.

El retraso en su entrega puede tener serias consecuencias como hemos explicado anteriormente.

Por ello, si la gestoría o asesoría no te da la documentación, desde KURKEA realizamos una serie de acciones para exigir la entrega de la documentación.

  • Primero nos comunicamos por escrito con la gestoría, anunciando la posibilidad de tomar medidas legales para la devolución de la documentación que legalmente pertenece a nuestro cliente. Normalmente, esto suele ser suficiente.
  • Si la gestoría ignora nuestras reiteradas peticiones, nos veremos obligados a presentar una denuncia ante el Juzgado correspondiente por un presunto delito de coacciones. Los tribunales se han pronunciado en muchas ocasiones sobre esta conducta. Hay infinidad de sentencias ya que es una caso relativamente habitual.
  • Por último, también podemos presentar una queja ante el Colegio de Gestores, ya que este comportamiento incumple su código profesional.

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