El Concurso de Acreedores de empresas es un procedimiento legal que debe iniciarse cuando las empresas tienen una situación de insolvencia tal que no se pueda pagar a los acreedores. Igualmente, también se puede solicitar cuando incluso se prevea que no se podrán realizar los pagos de forma regular y puntual. Se inicia cuando se presenta la correspondiente solicitud ante el Juzgado de Lo Mercantil correspondiente al domicilio de la empresa deudora. Se considerará voluntario cuando el deudor sea quien solicita iniciar este mecanismo y, necesario cuando sean los propios acreedores quienes lo requieran. Durante su tramitación se diferencian las siguientes fases:

1) Fase Común:

Presentada la solicitud, el Juez competente comprobará la documentación para ver si se cumplen con los requisitos necesarios. En caso afirmativo, la Autoridad dictará un auto mediante el cual declarará el concurso de acreedores y nombrará a un administrador concursal.
Posteriormente, se cuantifica la masa activa y pasiva de la empresa deudora, listando específicamente a los acreedores junto con la cuantía de sus créditos y clasificación de éstos.

2) Fase de Convenio:

Es justamente en esta parte del concurso de acreedores cuando la sociedad deudora puede presentar su propuesta de convenio. Este documento tendrá que incluir las proposiciones de quita y/o espera. El objetivo de este trámite es llegar a un acuerdo convergente a resolver la situación de insolvencia. Sin embargo, si no hubiese acuerdo se iniciaría la fase de liquidación. También se puede llegar a esta fase directamente, sin necesidad de propuesta, en el caso de que la empresa deudora no pudiese afrontar sus pagos de forma definitiva.

3) Fase de Liquidación:

Es la etapa del concurso de acreedores en la cual se produce la venta del patrimonio de la empresa deudora con el objetivo de resarcir los créditos concurrentes y distribuir las ganancias con los acreedores, siguiendo el orden establecido en la Ley.

4) Fase de Calificación:

En el caso de que se haya producido la liquidación de la empresa, se procede a calificar el concurso como fortuito o culpable, según si la situación de insolvencia fuese imputable al deudor. Cabe reseñar que en la gran mayoría de casos, se declara como fortuito dando lugar a la desparición de la sociedad mercantil junto con sus deudas, todo ello sin que éstas puedan ser reclamadas por los socios ni sus administradores.
Finalizado todo este procedimiento, el Juez resolverá la conclusión del concurso de acreedores, en el correspondiente auto.
Si tienes una empresa que no puede afrontar más sus deudas, y tienes dudas si tienes que presentar un concurso de acreedores, ponte en contacto con nuestros profesionales, estaremos encantados de ayudarte.
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